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Mientras San Martín se preparaba para cruzar los Andes en enero de 1817, aquí, casi en el límite con el Alto Perú, el general español José de la Serna iniciaba la tercera invasión a Salta. Ocupó primero Humahuaca con 4.500 hombres, en su mayoría infantes. Ante esto, Güemes puso en pie de guerra a toda la provincia y de inmediato organizó la resistencia en las ciudades de Salta, Jujuy y Orán. En pocos días reunió entre 4.500 y 5.000 gauchos de a caballo con los que equilibró la superioridad en armas de los cuerpos regulares realistas. Esa caballería debía hostigar día y noche al enemigo con temibles y fulminantes cargas.

Güemes instaló entonces su cuartel general en la ciudad de Salta, en tanto la vanguardia española se dividió en dos, una al mando de Pedro Antonio Olañeta y otra a cargo de Juan Guillermo Marquieguy.
Coincidencias
Y el mismo día (6 de enero de 1817) que una división del Ejército de los Andes iniciaba su marcha libertadora por Los Patos (San Juan), 1.400 kilómetros al norte, los realistas al mando de Pedro Olañeta, ocupaban la ciudad de Jujuy.
De inmediato Güemes comunicó la novedad a Belgrano: "El enemigo ocupó Jujuy y, se me avisa, marcha a ocupar esta plaza (Salta). Tengo por esta vereda puestas las fuerzas convenientes que lo hostilicen, y luego que lleguen a este punto, dentro de corto tiempo, tendré la satisfacción de avisar que queda escarmentada la ambición de ese bárbaro...".
Días después, el 10 de enero de 1817, cayó Orán en manos de los realistas comandados por Marquiegui, quien se da con una ciudad abandonada. Luego, al tratar de unirse estas fuerzas, sufren en sus respectivos caminos el acoso de los gauchos, que no presentan pelea franca pero tampoco dejan de hostigar. Repiten y repiten sus ataques hasta extenuar al enemigo en una zona donde el bosque, las alimañas y el clima eran sus aliados.
El sitio de Jujuy
Pero de La Serna, establecido en Jujuy con su vanguardia, tampoco puede trasponer por días, los límites de la ciudad. Sobre esto, Güemes dice a Belgrano: "Si el enemigo se desprende de Jujuy en dirección a ésta (Salta), encontrará en su marcha una resistencia vigorosa, a cuyo fin están dadas las respectivas órdenes, y de su cumplimiento no me caben dudas. Las partidas que han salido de allí (Jujuy) han tenido que regresar a sus cuarteles, sin haber conseguido el fin que se habían propuesto de recoger ganado, después de haber sufrido bastante por el acoso de nuestros bravos hermanos que están decididos a defender el suelo y no consentir la dominación española".
La situación de los realistas en Jujuy era harto difícil, pues hasta entonces no habían podido avanzar, pese a la superioridad de sus fuerzas.
A su vez, el jefe de las avanzadas gauchas, comandante Urdininea, y los comandantes de la Corte, Salazar y Quintana, del lado de Jujuy, y el comandante Manuel Eduardo Arias, de Orán, no dejan de acosarlos: el 22 de enero el capitán Juan Antonio Rojas, al frente de la partida la "Coronela", ataca con sables, boleadoras y cuchillos un destacamento realista en La Ciénaga. Causa 100 muertos y toma 7 prisioneros.
En Los Alisos, el coronel de la Corte, con 40 gauchos, ataca a 300 infantes y 50 jinetes con 3 cañones, causando 4 muertes. Ese mismo día en El Molino, el alférez Teodoro Subicueta y 6 gauchos emboscan y toman prisioneros al capitán del batallón de Gerona, Manuel María Sierra, y sus asistentes.
El 23, Subicueta ataca un destacamento y causa 8 muertes y toma 4 prisioneros y fusiles.
El 24, el capitán Rojas enfrenta una partida en El Pongo y toma 3 prisioneros; el 25, Urdininea acosa hasta replegarse a Campo Santo, donde se encuentra con Güemes. Luego, el jefe gaucho remite un parte a Belgrano el 26 de enero y dice: "Ayer he recorrido los campamentos de Campo Santo; he hablado con Urdininea y socorrí aunque con escasez, a la infeliz tropa, que tanto ha estado al frente del enemigo. Su triste situación me ha consternado, viéndolos enteramente desnudos, pero siempre dispuestos a la lucha...".
Oleo del general Manuel Belgrano.
En el marco del bloqueo que Güemes había impuesto a De la Serna en la ciudad de Jujuy, el 6 de febrero, dos días antes de que cumpliera 32 años, se produjo el recordado combate de San Pedrito, actualmente zona urbana de la capital jujeña.
El responsable de la vigilancia del bloqueo de la ciudad de Jujuy era el capitán Juan Antonio Rojas, quien, con 400 dragones infernales, observaba desde la distancia cada uno de los movimientos del enemigo.
En eso estaba, cuando vio salir de la ciudad una columna de caballería que marchaba protegiendo a soldados, que luego se pusieron a cortar alfalfa para sus animales.
Cuando estos estaban en plena tarea de machetear el pasto, sorpresivamente surgieron los gauchos del capitán Rojas. El combate duró dos horas. En el enfrentamiento murieron 110 veteranos realistas de Extremadura y Dragones de La Unión, y 7 cayeron prisioneros. Y cuando los gauchos recogían las armas y trofeos dejados por los realistas, salieron de la ciudad más columnas enemigas, ante lo cual los patriotas abandonaron el terreno llevando consigo los trofeos.
Conceptos de Belgrano
De San Pedrito, Rojas y sus gauchos se dirigieron al cuartel que tenían en El Bordo, jurisdicción de Salta, desde donde envió el parte de guerra a Güemes, documento que éste reenvió al general Belgrano y que finalmente terminó en manos del director Juan Martín de Pueyrredón, en Buenos Aires.
En un escrito al gobierno, Belgrano dice al respecto: "Este suceso (San Pedrito), que por sus accidentes trágicos hizo profunda sensación en el ejército invasor, fue celebrado como un gran triunfo en todo el país, que, como queda dicho, tenía puestas sus esperanzas en Güemes y los salteños...". Más tarde, Güemes agradeció al general Belgrano el refuerzo que le enviara (300 caballos y municiones) oportunamente.
La lenta marcha a Salta
Ante el serio revés sufrido por los realistas en San Pedrito, el general De la Serna resolvió concentrar sus fuerzas en la ciudad de Jujuy. Así, el 7 de febrero de 1817, los realistas acantonados en Yala partieron a San Salvador, al igual que la división de Marquiegui. Pero la concentración acarreó problemas por la falta de alimentos para la tropa y los animales.
Eso hizo que De la Serna establecieran destacamentos en El Carmen y en Los Alisos. Es que solo bajo una estricta vigilancia, podían recoger el escaso ganado y el ralo forraje que quedaba en los campos. Eso sí, corriendo siempre el riesgo de ser sorprendidos por una partida gaucha.
En lo militar, De la Serna resolvió quedarse en Jujuy hasta que llegaran los refuerzos de Tarija, Potosí y Chuquisaca. Recién entonces procedería a ocupar la ciudad de Salta, su próximo objetivo.
Pero los refuerzos tardaron, razón por la cual su estadía en Jujuy se hizo larga y sufrida. A todo esto, la falta de alimentos -consecuencia del sitio establecido por Güemes- agravaba la situación.
Sabedor Güemes de que De la Serna esperaba refuerzos para tomar Salta, pidió auxilio a Belgrano. "Deseoso Belgrano de cooperar con Güemes -dice Atilio Cornejo- comisionó al Comandante Gregorio Aráoz de Lamadrid, a fin de que atacase la retaguardia del ejército invasor de De la Serna". Lamadrid cumplió su misión, siendo guiado en su camino por los Valles Calchaquíes, por gauchos baquianos de Güemes.
Pero pese a todos los esfuerzos de los patriotas, De la Serna avanzó sobre Salta, partiendo de Jujuy el 4 de abril de 1817.
La resistencia de los salteños hizo que tardara 12 días para llegar a Salta, ciudad que finalmente fue tomada por los realistas el 16 de abril de ese año, el mismo día que la ciudad cumplía 235 años.