LRK 350 FM La Esperanza 100.1Mhz

"Nuestro norte es el sur"..., de Salta para el mundo || S.I.L.E. Servicio Infomativo FM La Esperanza

Visitantes

Hoy 48

Ayer 161

Esta Semana 48

Este Mes 2844

Total 3606374

Currently are 72 guests and no members online

Kubik-Rubik Joomla! Extensions

 

Se imaginan al Cuchi Leguizamón, un anfitrión de lujo, junto a Jaime Dávalos, Mercedes Sosa, el Chucaro, el Chango Nieto, aguardando la llegada de Horacio Guarany. Seguramente en ese mismo instante se palpitaba otra noche plena de canto y alegría. Lo más genuino y auténtico del folclore desfilaba en un lugar extraño y distante, aunque en el fondo la esencia era la misma.

Manuel Machado, el hermano de Antonio, decía: "Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son. Y cuando las canta el pueblo ya nadie sabe el autor, procura tú que tus coplas vayan al pueblo a parar, que al volcar el corazón en el alma popular lo que se pierde de nombre se gana de eternidad". Y Horacio, en sus 91 años, hizo que su canto y su pasión lo identificaran con el pueblo. Los dolores y la alegría se alternaban en su vasto cancionero.
Hace poco en un reportaje le preguntaron a Horacio Guarany cómo le gustaría que lo recuerden: "Una vez que me muera, ¿para qué quiero que me recuerden? Qué recuerden mis acciones, si son buenas. Qué me recuerden a mí, ¿para qué?", dijo filosofando -más profundo- sobre el tema. "La muerte es la cosa más hermosa que tiene la vida", definió a su estilo. "Pobrecita la muerte, todos la odian, y gracias a ella la vida es hermosa. Si la vida no se terminara nunca, sería una pelotudez enorme. Llegaríamos a los cuatro mil años y estaríamos podridos de todo", agregó con tanta razón.
En un país sin memoria para los cantores populares, seguramente dentro de algún tiempo muy pocos recordarán a ese enorme poeta que ayer se fue: creativo, rebelde y apasionado.
Supo levantar a Cosquín en los momentos más difíciles, a partir de allí habría que decirle a la juventud que no lo sabe, que esa luz que hoy brilla en los distintos escenarios folclóricos fue encendida por ese hombre en la noche más oscura de la historia reciente.
Fue uno de los pioneros que inauguraron el famoso Festival Nacional de Folclore Argentino de Cosquín en la provincia de Córdoba, en 1961, y su participación se hizo un clásico. Un largo y duro exilió en España no logró doblegar ni sus fortalezas ni el cariño de sus seguidores, que aunque las dictaduras argentinas hicieron desaparecer todos los discos editados hasta ese momento, el pueblo se ingeniaba para tener siempre la música del ídolo en sus oídos y corazones. Volvió a la Argentina el 5 de diciembre de 1978, y solamente un mes más tarde, el 20 de enero del 79, nuevamente atentaron con una bomba su casa de la calle Nahuel Huapi en la Capital Federal. Mediaba la época donde gobernaba la junta militar y Horacio debió conformarse con realizar espectáculos en el interior del país. A fines de 1983, una vez instalada la democracia, comenzó una serie de recitales que lo reencontró con el gran público, desparramando todo su sentimiento y su cálido pero enérgico mensaje. Allí prevaleció su estilo y fundamentalmente sus canciones comprometidas con el amor, con los trabajadores, rebelándose ante las injusticias y enarbolando la lucha contra todo tipo de regímenes autoritarios.
Queda -entre tantos recuerdos- ese hermoso poema: "Amigo, hoy te invito a que bebamos por el lunes, solo el lunes nos queda compañero, el lunes es cuando tomo mi guitarra para que cante por los que ya no cantan, para que cante por el hermano herido, para que cante gratis si hace falta.
El lunes camarada no te olvides abrid todas las jaulas, soltad los pájaros, que se oiga libre tu guitarra el lunes, sin patrón, sin horarios ni candados.
"A Horacio en el peor momento de la dictadura militar le volaron la casa, no es que lo amenazaron. Se va al panteón de Sadaic con esquirlas en la cola", recordó su amigo César Isella. "Aquí Cosquín..." imaginariamente decía la voz de Julio Marbiz y, la noche, curiosamente, miraba las estrellas desde arriba. No podía ser de otra manera.