LRK 350 FM La Esperanza 100.1Mhz

"Nuestro norte es el sur"..., de Salta para el mundo || S.I.L.E. Servicio Infomativo FM La Esperanza

Visitantes

Hoy 55

Ayer 35

Esta Semana 90

Este Mes 3018

Total 3613671

Currently are 14 guests and no members online

Kubik-Rubik Joomla! Extensions

 

 

Que el transito es un caos en la ciudad, no es ninguna novedad, tampoco lo es el hecho de que mal o bien, el municipio intentó en distintas oportunidades corregir la situación, sin resultados positivos hasta ahora. Basta ver cómo nos conducimos los gonzaleños habitualmente por nuestras calles y avenidas para verificarlo.

Ahora bien, debemos señalar que como ciudadanos, ya seamos peatones, ciclistas, motociclistas y automovilistas  no colaboramos en absoluto, cuando lo único que tenemos que hacer, es respetar  las reglamentaciones vigentes, en este caso las de transito.

Una de nuestras características es el desapego que mostramos por el cumplimiento de las leyes, cualquiera sea el ámbito en donde nos desempeñemos.

Desdeñamos el principio de necesidad de orden y de organización social, requisitos indispensables para la convivencia, según lo señalara ya, en el siglo XVII, Thomas Hobbes en su fundacional obra Leviatán.

Cuando infringimos una norma – pasar un semáforo en rojo, no usar casco, adelantarse por la derecha, etc.etc.-  y somos sorprendidos por el funcionario responsable de hacerla cumplir, reaccionamos generalmente convocando al “padrino o amigo” político para que “chapeé” en nuestro auxilio, favor que cancelaremos en las próximas elecciones.

Verificado este cuestionable comportamiento, arribamos a la única conclusión posible…,  estamos fritos, o como dicen nuestros jóvenes, estamos en el horno y con papas.

Las conductas descriptas – a no dudarlo- producen efectos destructivos, devastadores porque anestesia a la sociedad y la introduce en un círculo vicioso progresivo y de muy difícil reversión.

El ciudadano que cumple con la ley, se siente un estúpido, y naturalmente es acosado por la tentación de sumarse al bando de los acomodados.

Como estos comportamientos antisociales se reproducen en casi todos los ámbitos, solo nos es dable esperar más frustraciones y fracasos colectivos. Es decir ingresamos a una de las formas de la decadencia perpetua.