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Sancala, la batalla olvidada en la historia

San Jose de Metán - Sus principales líderes fueron ajusticiados en Metán. La batalla puso fin a un levantamiento militar con centro en Córdoba.

Fuente:ElIntra.com.ar

 

Por Eduardo Huaity González

 

La batalla de Sancala, departamento Minas, provincia de Córdoba, sucedió el 8 de enero de 1841 y enfrentó a fuerzas unitarias contra las federales. También fue la que le puso freno a la expansión de la denominada Coalición del Norte, de corte unitario, que avanzaban a las provincias de Cuyo. Desde ese momento la influencia del federalismo de Buenos Aires se tornaría imparable.

Tras la desastrosa campaña de Juan Lavalle en la invasión de Buenos Aires, éste junto a su diezmada tropa se trasladó a Santa Fe y siguió retrocedió hasta llegar a la provincia de Córdoba. Pero una desinteligencia con las fuerzas de Gregorio Aráoz de Lamadrid causó una terrible derrota de Lavalle en la batalla de Quebracho Herrado.

No considerándose suficientemente fuertes en Córdoba, ambos generales acordaron retirarse hacia las provincias del norte, seguras para el bando unitario. Y enviaron a dos columnas secundarias a capturar otras provincias: una de 700 hombres, al mando de Mariano Acha, fracasaría en dominar la provincia de Santiago del Estero.

La segunda columna fue puesta al mando del coronel José María Vilela; eran los mejores hombres de Lavalle, y su misión era apoyar las revoluciones unitarias que debían estallar en las provincias de San Luis y en Mendoza, pero en el Valle de Traslasierra, fueron alcanzados en el pueblo indígena de Sancala, cerca de San Carlos Minas, provincia de Córdoba, por la división de caballería enviada en su persecución, al mando del general federal Ángel Pacheco.

Vilela, demasiado confiado, había atrincherado a todos sus hombres en un corral de piedra muy grande y con altas paredes, los dejó pernoctar sin la vigilancia de una guardia efectiva. Pacheco llegó allí de noche, como llevaba menos fuerzas que su enemigo, decidió confiar la victoria a la sorpresa: atacó con su caballería en columna, a medianoche, y a través de la única puerta de entrada al corral. La matanza fue terrible, y se perdieron la mayor parte de los soldados de Vilela.

El propio Vilela huyó por el desierto hasta Catamarca para más tarde luchar en la batalla de Famaillá, la última derrota de Lavalle, y sería fusilado en la localidad salteña de Metán, junto con el gobernador tucumano Marco Avellaneda.

El tucumano Avellaneda, Vilela y otros militares fueron degollados en Metán, por una orden del caudillo oriental al servicio de Rosas, Manuel Oribe, el 3 de octubre de 1841. Ese día más de cien prisioneros fueron pasados por las armas. Después la cabeza de Avellaneda, el líder de la

Coalición, fue llevada en una pica a la plaza de la ciudad de Tucumán para escarmiento de los unitarios.

Una vez eliminada la amenaza unitaria, Pacheco organizó un poderoso ejército, con el que hizo una nueva campaña a Cuyo. En septiembre de 1842 destrozó a las fuerzas de Gregorio de Lamadrid en la batalla de Rodeo del Medio, última de las fuerzas de la Coalición del Norte, asegurando el dominio absoluto del partido federal por otros diez años.

Los habitantes del pequeño pueblo de Sancala, impresionados con la sangrienta batalla y con su cementerio repleto de cadáveres de muertos en ella, además de muchos restos humanos que permanecieron insepultos, se trasladaron en los años siguientes a un lugar cercano, el actual pueblo de San Carlos, o San Carlos Minas, a corta distancia de allí. El lugar de Sancala quedó abandonado desde entonces.