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Fuente:El Tribuno On Line

 

 

El merendero Rayito de Sol, que funciona en un sector vulnerable de la ciudad de Rosario de la Frontera, estuvo tres días sin funcionar por falta de gas. Sin embargo, gracias a la colaboración de la comunidad lograron sortear la problemática el viernes pasado.

"El merendero no funcionó el martes, miércoles y jueves de la semana pasada. Luego se solucionó y el sábado ya hicimos comedor", dijo Dardo Leal, un excamionero solidario que impulsa el merendero. Con el aporte de vecinos compraron el gas necesario, levadura y grasa. Con esos insumos, las mamás que colaboran con el merendero se pusieron a amasar lo necesario.

"Siempre hay necesidades, ahora, por ejemplo, ya estamos cortos de azúcar, leche, yerba, harina y grasa", dijo Leal, y agregó: "Quiero agradecer a todos los que hacen su valioso aporte, la mayoría son gente humilde con gran corazón".

Indicó que con las madres del merendero llevan un registro de los aportes y los gastos: "Hacemos todo de manera ordenada, para que todo sea muy transparente, como siempre".

Ayuda para los baños

El merendero ya cuenta con los materiales para instalar los baños, ya que aún no cuenta con ese servicio y los niños tienen que utilizar el sanitario del vecino que impulsa el lugar. "Nos falta la mano de obra. Así que si algún vecino desea colaborar, bienvenido sea", dijo.

Solidaridad

El merendero se llama Rayito de Sol y está ubicado en Villa Vivero y alimenta a diario a 65 niños de familias carenciadas, desde hace cuatro años. Brindan su trabajo solidario en un salón de 20 por 5 metros. En el lugar se sirve a diario la merienda a niños y adolescentes del reconocido barrio.

El proyecto surgió por iniciativa de Dardo Leal, un vecino de Villa Vivero. Se trata de un excamionero quien, tras sobrevivir a una delicada operación, decidió abrir el lugar en el que hay mucho amor y contención a los más necesitados.

"Sentí que volví a vivir, y que quería hacer algo significativo por los demás, y fue así que una vez recuperado, vendí mi vehículo para construir el garaje donde vienen los chicos", expresó a El Tribuno.

A partir de allí, la comunidad de Rosario de la Frontera junto a grupos solidarios, y vecinos anónimos, hicieron del lugar un espacio de contención.

"Acá vienen muchos chicos, mamás embarazadas, con hijos recién nacidos y también adolescentes que salen de la escuela secundaria y llegan a merendar y a ayudar a los más pequeños", destacó Leal, contando algo de la realidad que viven.