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En Barrio Abdala cientos  de familias viven de  forma infrahumana
Rosario de la Frontera - Subsisten en viviendas precarias, hacinadas, con varios niños en un cuarto y sin servicios. Hacen sus necesidades en el monte.
Fuente:El Tribuno On Line
 
Ivana Castillo

El barrio Ramón Abdala es el más grande y populoso de Rosario de la Frontera. En este lugar, al igual que en otras localidades como Metán, la Nación invierte decenas de millones de pesos en obras de infraestructura urbana, pero esta realidad se contrapone con el hambre y las necesidades de muchas familias que sobreviven en condiciones infrahumanas, hacinadas, con varios niños en un cuarto y haciendo sus necesidades en el monte.

La realidad golpea con dureza a estas personas. Las situaciones más adversas se observan en la zona conocida como El Bordo. "Acá ya vino mucha gente y autoridades, pero nadie nos ayuda. Hasta nos amenazaron diciendo que no mostremos más cómo vivimos, porque nos iban a hacer quitar a los chicos", dijo una mujer que atendió a este medio, en un día frío, descalza, en medio del barro y rodeada de niños.

El hacinamiento, una constante

Viven 14 personas en una casa precaria y una construcción contigua que tiene como paredes silo bolsas. En una de las habitaciones hay dos camas juntas con colchones, sin sábanas ni frazadas. Allí duermen mujeres y niños, que en estas noches frías se tapan con las bolsas de plástico.

Lo lamentable es que no tienen baños y grandes y pequeños hacen sus necesidades en un canal y en el monte de la zona circundante.

En esa zona viven Julio Juárez y Johana Sobrecasas, con sus tres hijas, de 8, 4 y 3 años, en condiciones de extrema pobreza, en una pieza de madera de 12 metros cuadrados.

El hombre es bolsero y lucha, todos los días, para sobrevivir y llevar el pan a la mesa familiar.

"Ya no sabemos qué hacer porque tenemos muchas necesidades y necesitamos ayuda", dijo Juárez.

En la pieza hay una cama y en el diminuto lugar se observa un colchón atado, que todas las noches se saca para que los cinco integrantes de la familia puedan dormir.

El baño es un pozo rodeado por plásticos, en el que para bañarse utilizan una manguera. No tiene techo, está a la intemperie, por lo que bañarse con las bajas temperaturas de estos días es casi una tortura para los integrantes de la humilde familia del barrio Abdala.

En medio de esta realidad, un grupo de vecinos convocó a El Tribuno, en otro sector del barrio Abdala, en la zona de la avenida Iriarte al final. Al llegar a la vivienda en la que estaban reunidos los residentes se sentía un fuerte olor a desages cloacales.

"En este lugar hicieron los pozos al lado de la puerta del fondo de las casas, por eso hay olores insoportables y cuando llueve se saturan y esa agua sucia se va por todos lados y hasta ingresa a las viviendas", dijo doña Elisa Dorado al comenzar la entrevista.

En ese lugar los vecinos dijeron que hace un año y cuatro meses que no tienen alumbrado público y debido a eso, por las noches hay una oscuridad total que es peligrosa para todos, en especial para las mujeres del barrio.

"Ya hicimos varias notas a Obras Públicas, pero seguimos sin respuestas", dijeron.

"Acá hay muchas necesidades. En mi casa están cediendo los cimientos y hay pérdidas de agua. Otro de los problemas son los pastizales. Ya matamos víboras, alacranes, y arañas. Yo llevé a la Municipalidad las fotos de los animales porque en este lugar hay muchos niños. Hace unos días vinieron de la comuna, pero dejaron todo a medias porque solamente cortaron el paso en algunos lugares, no terminaron el trabajo y se fueron", dijo.

Otro de los problemas de ese sector son los basurales clandestinos. Muchos tiran basura cerca de las casas y en un zanjón. Los remises no entran debido a que no terminaron una calle que conecta con las otras.

Existe un contraste preocupante

Al igual que en el barrio Diógenes Zapata, de Metán, en el barrio Ramón Abdala de Rosario de la Frontera la Nación está invirtiendo millones de pesos en obras de infraestructura para urbanizar los olvidados sectores, lo que está muy bien.
Pero la realidad es dura, porque los vecinos tienen muchas necesidades, hambre y falta de trabajo.
“No entendemos por qué se gasta tanta plata en obras cuando nosotros no tenemos qué comer, ni trabajo, y vivimos en casas muy precarias”, dijeron algunos.
A través del Plan Belgrano en el barrio Abdala de la Ciudad Termal se desarrolla un proyecto de urbanización integral del hábitat.
Se invierten $30.085.464 en redes eléctricas, alumbrado público, red pluvial y vial, equipamiento comunitario, un núcleo de inclusión y desarrollo de oportunidades (NIDO), plazas, parques, mejoramiento de viviendas y un programa de desarrollo humano.
Pero la gente se queja de la falta de trabajo y comida.