Apolinario Saravia - Este año peregrinó junto a su hijo desde Apolinario Saravia. Recorrió más de 250 kilómetros a pie.

Fuente:LaGacetasalta.com
 

 

Mientras esperan su turno para ingresar a la Catedral, una joven no lo llama por su nombre, le grita “maestro” y él se da vuelta inmediatamente y se dirige a donde lo llaman.

Es que casi nadie le dice Abel, pese a que así se llama. Tras 26 años de ejercer su vocación docente en “zonas desfavorables” como el mismo las define, este año se jubiló y desde hace varios meses que dedicó gran parte de su tiempo a organizar la peregrinación.

Abel Velixzan tiene 56 años y salió desde Apolinario Saravia junto a 24 personas más hace ocho días para llegar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro.

Es el segundo año que realiza la peregrinación de 250 kilómetros aunque afirma que hace muchos años tiene el deseo de hacerla. “Por trabajo nunca pude venir antes, no se daban los tiempos. Espero seguir si el Señor me sigue dando fuerzas” comenta el maestro.

Con su imagen del Señor del Milagro siempre entre sus brazos expresa: “la caminata es dura, la fe que tenemos nos da fuerzas. Venimos con la misma intención de brindarle al Señor y a la Virgen del Milagro el sacrificio que uno hace. Tenemos dolor de cuerpo, dolor de piernas, contracturas, articulaciones, es duro, no es fácil pero se lo puede hacer con voluntad y fe”.

Este año la peregrinación tiene un gusto especial para Abel porque la compartió con su hijo de 17 años. “Quiso acompañarme y gracias a Dios llegamos todo bien, eso me da fuerzas para el alma” afirma el docente.

A los 25 peregrinos de Saravia se les sumaron muchos más que salieron de Burela, Las Lajitas y Mollinedo bajo el lema “Comunidades unidas hacia el Milagro”. Para todos ellos Abel es un referente.

A punto de ingresar a la Catedral, la paz y la emoción se le notan en la mirada al maestro. "La sensación es inexplicable, no lo puedo explicar, mis sensaciones me desbordan”, sentenció.