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"Nuestro norte es el sur"..., de Salta para el mundo || S.I.L.E. Servicio Infomativo FM La Esperanza

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Fueron campeones en 2006 con un plantel al que no le sobró nada...
Fue el esfuerzo y las ganas de todo un grupo, con jugadores que se brindaron por entero para obtener aquel logro y que finalmente se cumplió para la alegría de la gente, que nos esperó en el ingreso a la ciudad para continuar con los festejos que se iniciaron cuando finalizó la tanda de los penales en Villa María. A eso no me lo olvidaré nunca en mi vida.

¿Cuál fue la clave de ese ascenso? 
Yo recuerdo la situación en la que nos encontrábamos aquel año que ascendimos, y fue impresionante. Con un plantel maravilloso, los muchachos tenían un convencimiento tremendo de lo que querían. Tal es así que se logró el máximo objetivo.

¿Un nuevo ascenso es posible?
Tiene que ocurrir una catástrofe para no lograr el objetivo. Yo dirigí mucho en el Litoral y hemos enfrentado a Guaraní Antonio Franco. Pero yo le tengo mucha fe y me encantaría que Central Norte ascienda por la gente, conozco muchísimos hinchas de Central, incluso en Tucumán, y siempre están al tanto de lo que pasa con el equipo. Están muy cerquita. Y con mucha fe van a poder conseguir el ascenso.

Pudiste ascender con Gimnasia y Tiro como jugador y con Central Norte como entrenador. ¿Qué recordás de aquellos años de gloria?
Y lo mejor, no solo en lo deportivo, sino también en lo familiar. En Salta nació Georgina, una de mis hijas. A mis mejores amigos los tengo en Salta. Haber sido y seguir siendo el máximo goleador en la historia de Gimnasia es un orgullo tremendo, además de los ascensos. Después, en Central Norte conocí gente maravillosa. Haber conseguido todas esas cosas son los mejores recuerdos que hoy tengo como futbolista y como técnico, todos en Salta, siempre lo manifesté. Soy hincha de San Martín, pero en Tucumán no logré los objetivos que conseguí en Salta. Entonces, imaginate si no serán para mí los mejores recuerdos.

Como jugador, cuando llegaste a Gimnasia te subestimaron: recuerdo que te dieron un par de zapatillas Flecha para entrenar...
Sí (recordó con una sonrisa). Llegué en la época de Aniceto (Roldán), pero él no estaba de acuerdo en que llegara. Es más, se lo confesó a los demás jugadores en el albergue, después de una merienda, que no estaba de acuerdo con mi incorporación. Estoy seguro de que después cambió de opinión. A mí el que me llevó es Juan Carlos Ibire, que me vio jugar en Talleres de Perico. Él fue mi promotor e hizo lo imposible para que Aniceto me aceptara. Es más, cuando arrancamos a jugar yo era suplente en los amistosos, pero entraba y hacía goles. Hubo otros partidos preparatorios y convertí goles. Cuando comenzó el torneo fui suplente en 8 partidos. Imaginate, haber llegado cuando el técnico no estaba de acuerdo... Tuve que remarla mucho. 

¿Cómo tomaste este descenso de Gimnasia al Regional Amateur?
La vez pasada me preguntaron cuál fue el dolor más grande que tuve en el fútbol, y respondí que los descensos con San Martín, y también a la distancia, éste de Gimnasia. Me shockeó mucho, porque tengo un cariño muy especial por Gimnasia. Son cosas que te marcan para siempre. 

¿Qué hacés en la actualidad?
Un amigo en Formosa, Cachito Espinoza, que como jugador ganó la Libertadores con Olimpia de Paraguay, me llevó para trabajar en la formación de jugadores. Gracias a Dios, pude llevar cuatro juveniles a la segunda categoría y otros dos a las inferiores de Olimpia. Luego, me volví a Tucumán, a Los Bulacios, donde con mi hermano Daniel pusimos canchitas de fútbol 5 y 8, con iluminación y todo. Organizamos campeonatos todos los viernes, de varones y mujeres, y es un lleno total. Es un emprendimiento familiar. Tampoco descuido el llamado de algún club que quiera llamarme para dirigir.

¿Tenés ganas de volver a Salta?
Dios me va a guiar, porque es el que dispone. A mí me encantaría. Hay clubes que deben trabajar pensando en volver a los lugares de los cuales no se tendrían que haber ido.