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Fuente:El Tribuno On Line

 
 

Polémico, controvertido y hasta agresivo. Pero único. Un personaje que sigue dejando una gran huella en los medios salteños. El reconocido periodista y profesor de historia Marcelo Armando Hoyos celebra hoy sus 40 años de relato en una ceremonia que se realizará en la Casa de la Cultura, desde las 20.
Y parece que fue ayer cuando el joven veinteañero hacía sus primeras armas profesionales en Radio Nacional, un 15 de abril de 1979 en un encuentro por la Liga Salteña de Fútbol entre Juventud Antoniana y Central Norte, donde debió probar su garganta con el gol del triunfo del “Ardilla” Rivero para el santo.
Fueron cuatro décadas en donde pasó de todo, desde exiliarse víctima de la última dictadura militar por ser un “rebelde de la época” por la Guerra de las Malvinas y hasta terminar “prohibido” por la dirigencia de los principales clubes del fútbol salteño y hasta los mandamás del Salta Club.
Pero nada le puso freno a su crecimiento y relató mundiales y clásicos en nuestro país, como así también cubrió la visita papal de Juan Pablo II en Salta en 1987 o las elecciones históricas en Estados Unidos en donde ganó el afroamericano Barak Obama, entre otras.
Tampoco en su incursión por la política, como candidato por el radicalismo y por “Todos somos Salta”, de Alfredo Olmedo. Lo cierto es que en su casa se “mamaba” política, ya que su padre fue un ferviente luchador en la Unión Ferroviaria. Y de esta manera Hoyos incursionó en algunas oportunidades con precandidaturas que finalmente no se concretaron.
“Busco la política no por el cargo, sino por el debate”, 

Un personaje auténtico

Marcelo Hoyos quería ser artista. Le gustaba bailar tango, cantar y recitar poesías. A los 10 años relataba los partidos que disputaban sus amigos en el barrio y era un “showman”, hasta que su hermano le regaló un grabador que lo utilizaba como “entrada” para presenciar los partidos de fútbol.
Llegó a ser mostrado como competidor del reconocido relator deportivo Luis Plaza. Su “look” inconfundible marcó a un personaje “único”.