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Jorge Sampaoli y Lucas Biglia, en un descanso del entrenamiento en Barcelona.Foto: Cézaro Luca

Camino a Rusia 2018 - Jorge Sampaoli y Lucas Biglia, en un descanso del entrenamiento en Barcelona.

Fuente:Diario Clarin On Line - Foto Césaro Luca
 
 
Como el deporte de alto rendimiento es insalubre, ya que expone al cuerpo al límite, los métodos de entrenamiento incluyen los días de descanso para regenerar el físico y evitar la fatiga.
 
El deporte de alto rendimiento es espectacular para ver en vivo desde una butaca o para seguirlo a miles de kilómetros de distancia desde un sillón. Claro que siempre vale reforzar el concepto de que practicar ese deporte de alto rendimiento que tanto gusta es insalubre.

Todos quieren aplaudir una chilena o un caño, una volcada o un pase de faja, un saque y una volea, un ippon, un sprint final sobre las bicicletas o un mano a mano en 100 metros en un estadio olímpico. Todos. El público, el marketing deportivo, los dirigentes que aprovecharán triunfos ajenos y las familias de los atletas.

Pero cada deportista de alto rendimiento es consciente de que se cumplió lo que le habían dicho en las categorías formativas: hay que tener disciplina para soportar el objetivo de pertenecer a la elite.

Leo Messi y la pelota, su fiel amiga, en el entrenamiento de este sábado en Barcelona. (Foto: AP)

Lionel Messi, en el entrenamiento.Foto: AP

En una era dominada por la pelota que ya no tiene gajos, más aún a diez días del Mundial de Rusia, es entendible que por la pasión no se distinga que los futbolistas también son atletas y, obvio, seres humanos rompibles. Por eso viene bien parar el balón, hacer una pisadita y mirar a los costados para advertir que el descanso es parte vital del entrenamiento.

Lo saben los atletas, porque tienen enfrente a entrenadores o cuerpos técnicos que se encargaron de difundirles ese mensaje desde púberes, gracias a su formación profesional.

Hacer deporte profesional no es sólo jugar, lanzar, remar o hacer blanco. A la par juegan roles clave la alimentación, la nutrición, el entorno familiar y el descanso. Que no es sólo dormir bien sino parar a tiempo para evitar la fatiga y regenerar neuronas y microroturas fibrilares. También es echar a volar la cabeza para no estresarse.

“¿Cómo puede estresarse un futbolista de la Selección si sólo patea la pelotita, tiene millones y no carga bolsas en el puerto?”, es una pregunta que llega desde la efervescencia tribunera.

Mucho se habló de la decisión de Jorge Sampaoli por darle día libre a los jugadores.Foto: EFE

Mucho se habló de la decisión de Jorge Sampaoli por darle día libre a los jugadores.Foto: EFE

Es tan extensa la lista de atletas que entraron en crisis o que alguna vez quisieron abandonar el deporte de alto rendimiento por la dureza o cayeron en la depresión que da escalofríos. Así de sencillo.

Hace demasiado tiempo que los métodos de entrenamiento han cambiado, mas allá de que cada entrenador siempre usa su librito. Los conocimientos científicos, tecnológicos, biomecánicos y de la medicina deportiva han crecido exponencialmente y han permitido modificar la planificación cotidiana.

Hasta los miles de deportistas aficionados con los que seguramente cada uno se ha cruzado en una pista de atletismo, en los bosques de Palermo, en un club de barrio o en una pileta saben que si siguen un plan de entrenamiento, hay un día o dos días en los que su actividad es el DESCANSO. Así, en mayúsculas.

Hay fases del entrenamiento que no cambian con el tiempo: la carga, la descarga, la técnica y el mantenimiento, aún sin estar en competencia. Después cada cuerpo técnico usa esas fases según su formación o su experiencia.

Lionel Messi, Ángel Di María y Nicolás Otamendi, en la Ciudad Deportiva Joan Gamper de Barcelona. Foto: EFE

Lionel Messi, Ángel Di María y Nicolás Otamendi, en la Ciudad Deportiva Joan Gamper de Barcelona. Foto: EFE

Sergio Vigil y Luis Barrionuevo convirtieron al seleccionado femenino de hockey sobre césped en unas Leonas forjadas con sus métodos y Carlos Retegui fue al límite con los Leones, a la postre campeones olímpicos en Río de Janeiro 2016.

En el básquetbol hubo y hay de todo. Desde la rigidez extrema de la escuela yugoslava con Zeljko Obradovic como máximo exponente y la disciplina que impuso Rubén Magnano, no sin cortocircuitos con la Generación Dorada, hasta el cambio radical implementado hace unas temporadas en la Selección, que abandonó los dos turnos diarios para usar un turno matutino de cuatro horas para un entrenamiento que combina ejercicios físicos con técnica y trabajo por grupos y colectivo en la cancha.

Cualquier método de entrenamiento puede pensarse y defenderse como el mejor, pero a la hora de demostrar, el rendimiento dependerá de la constancia en el trabajo, del profesionalismo y de la responsabilidad de los deportistas o del equipo.

Y eso que en estas líneas ni se roza el semiprofesionalismo de los atletas que deben trabajar y entrenarse para luego ser criticados por no ganar medallas en los Juegos Sudamericanos o Panamericanos, por ejemplo.

Javier Mascherano y Lionel Messi se ríen en el entrenamiento.Foto: Cesaro Luca

Javier Mascherano y Lionel Messi se ríen en el entrenamiento.Foto: Cesaro Luca

El deportista de alto rendimiento es un trabajador del deporte. Sus herramientas son el cuerpo y la mente, una amiga a veces olvidada pero que tiene poder para impulsar o para arruinar. Y sabe que si en la elite muerde la banquina, el vuelco será un lastre complicado de remontar para regresar a la luz.

Con fotos en el jacuzzi o sin fotos en el jacuzzi, con sexo o sin sexo, con entrevistas o sin entrevistas, al cabo lo único que le interesa al atleta de alto rendimiento es GANAR.

Para ganar, el deportista de elite aprendió cómo entrenarse, cómo alimentarse, qué es lo que no puede tomar y qué debe evitar.

Y también entiende que debe descansar. Si no, la tensión por el objetivo hará mella en ese cuerpo con fecha inexorable de vencimiento. Como el de todos, por menos o más dinero que tenga cada uno en el banco. O debajo del colchón.