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Julieta Vicente

A más de un año de la desaparición del submarino Ara San Juan, el dolor de la madre de Marcelo Enriquez, uno de los submarinistas oriundo de El Quebrachal, es cada vez más grande. La jueza a cargo de la causa, ya recopilo las evidencias para intentar determinar lo que sucedió. Las familias solo desean que refloten el submarino.

El submarino ARA San Juan, había zarpado con 43 hombres y una mujer el 13 de noviembre de 2017 de Ushuaia y tenía previsto llegar al puerto de Mar del Plata. Desde, el miércoles 15 de noviembre a las 7.30 la base naval perdió todo contacto. Aunque durante un año completo no hubo rastros del submarino,  el 17 de noviembre pasado lograron dar con el Ara San Juan a 500 kilómetros de la ciudad de Comodoro Rivadavia.

A los 39 años, y en la que pensaba iba a ser la última navegación, Marcelo desapareció junto a sus 43 compañeros. “Mamita te amo, cuídate, cuídate te quiero mucho, te amo” fueron las últimas palabras que escucho Rita, la mama de Marcelo, minutos antes de que zarpara el submarino. Todavía, y a pesar del paso del tiempo, tiene esperanzas de que todo esto sea una pesadilla y su hijo vuelva a su casa.

Era un día cualquiera, Rita hacia las tareas del hogar que suele hacer a diario, lo distinto fue que ese 13 de noviembre de 2017 quedó grabado en la memoria de toda una familia. “Yo estaba regando las plantas el día que el submarino zarpaba, Marcelo me mandó un audio despidiéndose, me dijo que me amaba mucho y que no me aflija ni por su esposa ni por sus hijas porque él ya había hablado con ellas” relató la mujer entre lágrimas, a FM La Esperanza.

Días después, y en lo que la familia pensaba que era una de las tantas navegaciones que había emprendido Marcelo, algo no estaba bien. La base naval había perdido el contacto con los tripulantes del Ara San Juan y en los noticias comenzaba aparecer como tema principal la desaparición del submarino.

“Ese día me levante, prendí la televisión y comencé a ver que todas las noticias hablaban de la desaparición del submarino, que habían perdido contacto.  Nunca pasó por mi cabeza que en ese submarino iría mi hijo, pero era tal mi desesperación y preocupación que no me acordaba el nombre del submarino en el que Marcelo me había dicho que iba. Con el paso de las horas no pude esperar más y me comunique con mi nuera. Ella me confirmo que en ese submarino iba mi hijo” relató la mujer desconsolada.

La noticia la hizo viajar a Mar del Plata para tratar de encontrar respuestas. “Viaje a Mar del Plata, gracias a la Ministra Edith Cruz que se solidarizó conmigo desde el primer momento. Reencontrarme con mi nuera y mis nietas fue difícil, aunque lo peor fue saber que pasaban los días y no había noticias sobre el submarino.  Mi hijo me había prometido que me llamaría cuando llegue a tierra y nunca más me llamo” confesó Rita.

MARCELO ENRRIQUEZ

El joven oriundo de El Quebrachal, pasó por cientos obstáculos antes de ingresar a la Armada. Pero a pesar de ello, nunca perdió de vista su objetivo y sobre todo su vocación. “Nuestra vida siempre fue muy sacrificada pero trabaje toda mi vida para criarlo a mis hijos y que sean respetuosos y respetados. Marcelo desde siempre quiso entrar en la Armada Argentina y yo siempre lo apoye y lo alenté” dijo Rita Garnica, mama de Marcelo.

Luego de ingresar a la Armada, siguió estudiando Psicología, otras de sus pasiones, solo le quedaba un año para recibirse.

Su trabajo, en la Armada, lo llevo a despedirse de Salta para encontrarse con una nueva ciudad, primero Punta Alta y luego Mar del Plata. Muchas satisfacciones le dieron la vida dentro de su trabajo y fuera, porque allí, en el último lugar donde vivió, conoció a su esposa con quien tuvo dos hijas, una de ellas de 11 y la otra de 6 años.

LA ÚLTIMA VEZ CON MI HIJO

En Julio del 2017, justo meses antes de que emprendiera el viaje en el submarino, fue la última vez que vio Rita a su hijo. “El vino a visitarnos en Julio, esa vez que vino fue especial, arreglo todos los problemas por lo que en ese momento estábamos  pasando. También, pudo sincerarse conmigo y me conto un montón de secretos, que nunca antes me había dicho” confesó la mujer.

Los deseos y anhelos son tantos para esta familia que perdió un hijo y sigue sin entender las vueltas de la vida. “Nunca pensé en perder a mis hijos, siempre pensé en mi mama, mi padrastro, mi abuela pero un hijo jamás y más de esta forma. Estoy sufriendo por mi hijo, no tengo nada de él, solo una foto,  por eso ruego que lo refloten al submarino” imploró la mujer a Vamos Todavía.